• Paulina

Una micro boda en tiempos de COVID

Actualizado: 14 ene

Te quiero compartir una historia inspiradora de una novia real que nos cuenta todos los detalles y cambios que hizo para hacer realidad su boda en tiempos de COVID por si estás pasando por algo similar que sepas que no eres la única y que al final, las cosas sí se pueden acomodar.



"Pues realmente fueron días de mucho estrés, donde en vez de disfrutar la planeación, la sufrimos, pero siempre viendo el lado amable dentro de este escenario que nos tocó vivir. Los del salón cero empáticos, (que sí se podía, que no, que sólo bajo sus reglas absurdas, que les pagáramos el total de 220 invitados) en fin, ellos fueron el único proveedor que se portó mala onda, de ahí en fuera todos súper amables.

Nuestra boda originalmente era en Mayo 2020 para 220 personas y la pospusimos al 5 de Septiembre 2020 creyendo que todo estaría mejor. Sin embargo, esto no mejoraba. Consideramos la opción de volver a posponer pero al final creímos que no tenía mucho sentido ya que no sabemos hasta cuándo va a estar así la situación. Moríamos de ganas de vivir juntos (yo no me quería ir así nada más de casa). Esto es algo que también nos ha hecho reflexionar cuán efímera es la vida, si no hacemos las cosas ahora no sabemos si después habrá después. Tras darle mil vueltas y cada día amanecer con una nueva idea decidimos hacer la boda para 60 personas. Honestamente me daba mucho miedo por mis papás que son grandes, pero tomamos todos los cuidados básicos y las precauciones posibles, mucha distancia (bueno en el baile se perdió un poco jaja pero ellos fueron responsables y no se acercaban).





Fue todo tal cual lo habíamos planeado. El día soñado llegó, pero únicamente con 60 invitados. Transmitimos la ceremonia religiosa por Zoom a quienes ya no pudimos invitar, fue una forma padre de compartirlo con ellos (nos arrepentimos de no hacer transmisión de los discursos y de nuestro primer baile). Obvio hubo gente que me dolió que no estuviera y por algunos otros dije: Ay qué bueno que me lo ahorré- porque era mero compromiso jaja.

Fue un gran día, realmente inolvidable. Nos dijimos: Si algo no sale como queremos... ni modo, igual lo tenemos que disfrutar al máximo. Hubo detalles como en cualquier boda: el vestido se me súper bajaba (así que improvisamos con lo que se pudo), el DJ puso otra canción en nuestro vals (pero con algunas señas y casi de inmediato se solucionó), llovió y la bienvenida era en jardín (pagamos drone y no se pudo usar que por el clima) mi hoy esposo chocó una cuadra antes de llegar y algunos detalles más, pero ninguno logró opacar nuestra enorme felicidad y agradecimiento por haberlo logrado. En general todo salió súper bien, la disfrutamos muchísimo, la pasamos súper bien. Si no hubiera sido mi boda igual me hubiera encantado.

Tuvimos varios detalles muy de ahora: caretas, gel, vasos con el nombre de cada uno de los invitados, cubrebocas, etc.

Cumplí mi sueño de caminar hacia el altar del brazo de mi papá usando el mismo vestido que mi mamá usó en su boda (sin modificarlo en absoluto) y ya en la recepción me cambié al que elegí tras ver decenas a lado de mi mamá (que nunca se hartó de mi indecisión jaja).

Nuestro primer baile, pirotecnia con el mariachi, bailar nuestras canciones favoritas, que la gente nos dijera que nos veíamos radiantes y estuvieran agradecidos de estar ahí y que les hayan encantado los detalles… ¡gracias a Dios todo fue espectacular!

En fin, a pesar de las circunstancias, una época en la que escuchamos sobre muchas tragedias, esto vino a llenarnos el corazón, a valorar los pequeños detalles que muchas veces dejamos pasar desapercibidos, los invitados felices gozándola a nuestro lado, estuvo la gente más cercana y todo super lindo. 




Han pasado 19 días de aquel inolvidable momento (solo queríamos que pronto pasaran 15 días para saber qué todos estábamos bien) y afortunadamente todos estamos más que perfectos, agradecidos y felices.

Gracias Pau, por haber sido parte de este camino, por tus consejos, tus palabras, por darme ánimo en momentos de bajón, por tu paciencia y por ser una linda y una fregona en lo que haces, sin duda tu presencia a la distancia hizo un poco más fácil el complicado sendero que nos tocó recorrer, todos necesitamos más gente como tú, ¡mi eterna gratitud!

Esperamos que te sirva esta historia para recordar que todo tiene solución y al final lo más importante es este etapa tan linda que estás viviendo.


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